Compartir

Atrás quedaron los recuerdos de la espectacular Copa América que coronó a nuestro país como el mejor de todos, con una organización perfecta reconocida por todos los actores invitados. Pasaron 5 meses de aquel justo éxito deportivo y organizativo, cuando nos encontramos con una de las crisis más profundas del balompié nacional en materia de credibilidad y transparencia.

Por Rodolfo Baier E.

La figura del renunciado Sergio Jadue, ex timonel de la ANFP, ha centrado todas las críticas y la sanción social frente a los oscuros manejos de dinero en el ente rector del fútbol y el enriquecimiento ilícito a partir de sobornos instalados desde la FIFA. Pero cabe preguntarse, dónde estaba la fiscalización interna de los clubes que integran el organismo, Jadue, andaba sólo por la vida. No lo creo.

Enfrentamos el descredito de las instituciones, y el fútbol no está ajeno a este cuestionamiento público, bastante justo por lo demás, que nos debe replantear en cómo se hacen las cosas y los estándares de transparencia que una sociedad más exigente está pidiendo.

Capítulo aparte es el triste espectáculo del suspendido partido entre Wanderers y Colo Colo, la ineptitud de las autoridades para coordinar de manera efectiva el trabajo con las fuerzas policiales y así neutralizar la acción de vándalos, que nada tiene que ver con el fútbol, pero que están enquistados en lo más popular de la actividad futbolera, las barras.

Cómo hacemos entonces para recuperar credibilidad y confianza.

Próximas están las elecciones de la máxima dirigencia del fútbol, donde debe haber un eje programático que públicamente plantee un diseño para los próximos años en materia financiera, deportiva, hinchas y violencia, divisiones menores, entre otros puntos.

Tampoco se puede perder el rumbo de la selección adulta, en un medio tan competitivo y en una fase de clasificación al próximo mundial de Rusia 2018, debemos concentrarnos en el trabajo del equipo nacional y su renovación generacional a partir de confirmar al actual técnico o buscar un reemplazo de la misma o superior capacidad.

Son muchas las razones para dudar y también para confiar en una mejora de las condiciones de administración de un bien tan masivo como el fútbol. Esta es una industria que mueve millones de dólares al año, pero que debe ser manejada con ética y responsabilidad ante la sociedad. Hemos visto lo ocurrido en la FIFA y CONMEBOL, experiencias que no pueden volver a repetirse, ya que sus dirigentes están expuestos al escrutinio público a partir de la globalización de la información.

Trabajo, transparencia y confianza elementos claves para enfrentar los próximos años del fútbol chileno en todos sus estamentos, camino que seguiremos atentamente.

Dejar Respuesta