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FOTO: José Antonio Giordano/Ministerio del Deporte

Tras ser electo como sede para la edición de 2023, a la memoria se vienen las ocasiones en que el país decidió no organizar la competencia deportiva, con la política y la economía como excusas. ¿Se repetirá el bochorno?

Por: Alfonso Zúñiga Catalán

Ya es un hecho, este fin de semana la Organización Deportiva Panamericana (Odepa), eligió por mayoría absoluta a Santiago de Chile como sede para los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos de 2023. Un honor que en épocas pasadas se convirtió en bochorno.

Esto, porque no es la primera vez que nuestro país recibe el privilegio de organizar el evento, ya que hubo dos veces antes donde factores extradeportivos provocaron consecuencias que, hasta finales del siglo 20, se hicieron evidentes.

LA PRIMERA VEZ: RENUNCIA POLÍTICA

FOTO: Perú21

El Congreso de la Odepa que se realizó del 27 al 30 de agosto de 1969, eligió a Chile como sede para los Panamericanos de 1975. De hecho, se constituyó la Comisión Organizadora en 1972, donde el entonces Presidente Salvador Allende asumió la responsabilidad de organizar el evento.

Pero llegó el Golpe Militar y con ello los problemas económicos y políticos que generó la instalación de la Junta de Gobierno al poder, quien decidió el 24 de septiembre de ese año rechazar organizar la cita.

FOTO: Museo de la Memoria

Si bien desde Odepa buscaron alternativas para que se pudiera realizar el evento, por ejemplo descentralizando las competencias, los militares no dieron vuelta atrás a la decisión y su lugar fue tomado por la ciudad brasileña de Sao Paulo, que por un brote de meningitis renunció para ser cedido a Ciudad de México.

LA SEGUNDA VEZ: FALTÓ CAJA

Pese a la decisión de la Junta Militar, en 1981 nuevamente el país fue elegido, en el Congreso realizado en Caraballeda (Venezuela) como sede para organizar, en esta ocasión, la edición de 1987, donde incluso estaba presupuesto construir una Villa Panamericana, en la comuna de La Florida.

A tanto era el compromiso, que desde el Comité Olímpico de Chile realizaron varias presentaciones y publicaron documentos que daban muestra de la decisión del país de realizar el evento (Imágenes: Biblioteca COCH)

Sin embargo, los efectos aún vigentes de la crisis económica de 1982 sumado al aumento considerable de protestas sociales en contra de la Dictadura, obligaron a la Junta a renunciar a organizar el evento en 1983.

El periodista Juan Cristóbal Guarello, publicó en Publimetro el año 2013, explicó las razones de esta decisión, argumentando que “los Juegos Panamericanos costaban 70 millones de dólares según el proyecto inicial de 1981. Desde el Ministerio de Hacienda la señal fue clara: no hay plata (…) No hubo forma de convencer al dictador (Augusto Pinochet) sobre el grave perjuicio que significaba para el país esta nueva renuncia. No sólo por las obras deportivas que no se iban a ejecutar, que beneficiaban a todos los ciudadanos, sino que el nombre de Chile iba a quedar con una mancha indeleble”.

Tras la decisión de Chile, Odepa le entregó la sede a Ecuador, mas en 1984 también dimitió, por lo que para elegir al organizador habían dos opciones: La Habana (Cuba) e Indianapolis (Estados Unidos).

Finalmente, el 18 de diciembre de 1984, Odepa le entrega la organización de la edición 1987 a los norteamericanos, dejándole la opción de que los caribeños fueran sede en 1991, cosa que finalmente sucedió.

Mucha agua ha pasado bajo el puente después de 30 años de la última renuncia. ¿Será que por fin Chile será capaz de organizar un evento deportivo de la magnitud de los Juegos Panamericanos?

Desde 2008 han existido pruebas de que es posible. Esperaremos ver lo que pase de acá al 2023.

RS/azc

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