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La relación de Jorge Sampaoli con la ANFP se ha convertido en tema nacional, a partir de su estado de ánimo y declaraciones desafortunadas que indican su profunda molestia por la divulgación de su sueldo y el contrato vigente con la directiva del balompié criollo.

Por Rodolfo Baier

Arturo Salah, inició su presidencia con el objetivo estratégico de dar continuidad al exitoso proceso del técnico argentino, pero fue encontrando señales en el camino, por parte del oriundo de Casilda, de no querer trabajar en Chile creando una atmósfera enrarecida para su continuidad.

Las declaraciones realizadas en Suiza de sentirse, “rehén de la ANFP”, sólo atizaron el fuego mediático, convirtiendo su vuelta al país en un revuelo periodístico y con insultos desproporcionados de los hinchas que hasta hace algunos días adoraban al técnico.

Hoy la situación es compleja, descartando la continuidad de Sampaoli, con un punto de quiebre total con la dirigencia del fútbol, debemos abocarnos a darle normalidad a un proceso que tiene excelentes nombres en el campo de juego, pero que debe retomar la dirección técnica con una cabeza pensante a la brevedad.

Complicado resulta hablar de un interinato de dos fechas con algún técnico local, quién se prestaría a una experiencia de esas características, no sé. Lo cierto es que el panorama externo también es limitado, Marcelo Bielsa, Eduardo Berizzo y Manuel Pellegrini son nombres muy capacitados, pero convencerlos para comenzar un proyecto, ahora ya, resulta poco probable.

El tiempo juega en contra de la selección, pero entendiendo que este es un proceso mucho más largo y la angustia no es una buena consejera a la hora de la planificación anual. Si se logra convencer a Bielsa de volver a un proyecto futbolístico global con la presidencia de Arturo Salah como aval para los próximos años, sería una oportunidad única de retomar la senda grande. De no ser así, debemos pensar en un nombre que reúna las características similares a los últimos técnicos, que han dado un sello renovador a un fútbol nacional que compite de igual a igual en las diferentes canchas del mundo.

Una vez más un descalabro administrativo golpea de lleno lo deportivo, nos deja sin técnico e instala una incertidumbre mayor en medio de un calendario muy competitivo, levantando señales de alarma frente a los próximos pasos de la dirigencia nacional. La pregunta es y ahora cómo seguimos.

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