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El Superclásico se retrasó un día más luego de una larga jornada de indecisiones de Conmebol, tras el apedreo del bus del cuadro ‘Xeneize’ en la previa del encuentro, que dejó al capitán Pablo Pérez con problemas en un ojo. La decisión fue consensuada por ambos presidentes junto a Conmebol. Acá el detalle.

Por Laurencio Valderrama Poblete / Foto: Conmebol.


Este sábado se vivió un día oscuro para el fútbol argentino y mundial, porque se suspendió la final vuelta de la Copa Libertadores entre River Plate y Boca Juniors y se reprogramó para el domingo a las 17:00 horas, tras las consecuencias luego del apedreo del bus del plantel ‘Xeneize’ por un grupo de barras bravas del local.

La información fue confirmada cerca de las 19:30 horas por el presidente del club, Alejandro Domínguez, luego de revelar que se llegó a un “pacto de caballeros” entre los presidentes Rodolfo D’Onofrio y Daniel Angelici, dada la gravedad de la situación ocurrida más temprano.

“River creyó conveniente apoyar a Boca en pasar el partido mañana y podamos tener un partido de igual a igual, que nadie tenga ninguna ventaja. Por eso River firmó una nota y nos pusimos de acuerdo en jugar el partido a las 17:00 horas”, aseguró D’Onofrio en Fox Sports.

Angelici, en tanto, agregó que “agradezco a Conmebol y a la gente de River, que puso todo a disposición. Esto pudo pasar a 200 metros de nuestra cancha también… No era fácil tomar la decisión con 60 mil personas adentro, pero había que salvaguardar la condición física y psíquica del plantel”.

Sin embargo, fue noticia el hecho que Conmebol se demorase tanto en tomar la decisión de suspender, dado que el capitán, Pablo Pérez, tuvo un ojo con un parche por problemas y que hubo varios jugadores que tuvieron problemas de vómitos y de otro tipo, debido al gas pimienta lanzado por la policía para disuadir a los barras bravas, que apedrearon el bus y rompieron varios vidrios.

En efecto, la situación ocurrió cerca de las 15:30 hora local (la misma de Santiago) y la Conmebol reprogramó en dos ocasiones el partido: primero para las 18:00 horas y luego para las 19:15, aduciendo que por motivos de calendario debía jugarse el partido. Una decisión polémica que luego sería revertida pasadas las 19:15.

“Son muy pocos inadaptados… pero como sociedad argentina nos da mucha tristeza… En cuanto a los impactos, uno pasó el vidrio, hubo muchos jugadores vomitando, fue una situación traumática”, agregó Angelici.

Por su parte, el timonel de River recalcó que “cuando la Conmebol planteó jugarlo, les dije que no se debía jugar porque no queríamos enfrentar a un equipo que no estuviera en condiciones adecuadas… ojalá logremos triunfar los que queremos vivir en paz”.

En definitiva River y Boca jugarán, hasta ahora, este domingo 25 de noviembre la final vuelta de Copa Libertadores en el Estadio Monumental de Buenos Aires.

RS/lv

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